3.5.08
salle d'attente
No parece que vaya a llover. He estado en la bocana de la ría, desde allí la bahía parece un poco menos contundente, más recoleta. No he disparado. Ni siquiera tenía cámara, tampoco tengo ganas de hacer fotos. Hay un tiempo para contemplar y otro para actuar. Fumaba y yo fumaba. Vino ácido. Quizá por eso: días de vino ácido y largos silencios, sin incomodidades, sin quejas, sin intercambios. Niños que juegan, madres que admiran sus joyas, los padres beben dentro, eso tienen la terrazas, la noche se anuncia, el viento es suave, huele a café y a humedad, a yodo y a mareas y deserciones, amor y templanza. Así la tarde los acoge, el seno de la noche y la tranquilidad de las once y media y apagar la luz y nada perturba el sueño. Dulce sueño hasta las ocho y medía de la mañana, una hora más que lo habitual. No lloverá, no lloverá, no lloverá, no lloverá, no lloverá.