1.5.08

hall of mirrors

Se levanta a las siete menos cuarto y el desayuno le lleva no menos de veinte minutos. La preparación es minuciosa. Los sábados por la mañana hace la compota para toda la semana, tuesta el pan y lo congela. Compra, más tarde, en el súper que hay junto a su casa, bebida de soja suficiente, porque él la leche no la prueba, dos botellas de litro y medio y 14 kiwis, dos para cada día.
Siempre desayuna lo mismo, junto a las dos pastillas que no puede dejar de tomar, que nunca podrá dejar de tomar. ¿Por eso, sólo por eso no le gusta viajar? Yo se lo he oído decir más de tres veces; no viajo porque sería imposible improvisar un desayuno adecuado a mis necesidades, tanto fisiológicas como espirituales. Las manías se acentúan con la edad.


/ Tomó el periódico y se marchó sin terminar la conversación./