12.2.08
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La última hora de la tarde. Libros, libros, libros, decía. Crecen colinas sobre las mesas, se esparcen por las habitaciones, muros que tapían paredes. Me gusta leer, pero los libros, tantos libros....., los libros...... no terminó la frase. La bahía estaba especialmente hermosa, el cielo despejado y el mar tranquilo. La ciencia ficción extiende sus redes. Quizá treinta o cuarenta mil libros, no lo sé.