25.12.08
9.10.08
advice
- presentación: les recuerdo cuando eran niños, adolescentes, en su primera juventud, eran guapos, radiantes, perlados de interés y triunfo
- él ha triunfado, ella mantiene soberbías, pero desgastadas o ausentes
- vacío: las calles de la madrugada; hoy le he visto y hemos hablado, ha perdido mucho pelo y su piel está cuarteada, me ha dicho un superior que su mujer está muy enferma y a él todo le da un poco igual: no estoy seguro ni de una cosa ni de la otra, es algo que va desde fuera hacia dentro y no ofrece señales de dolor, al contrario, es una indiferencia que se centra en las deficiencias del edificio.
- Vacío: los bares solitarios de la mañana; fue la última vez que hablamos de igual a igual, le gusta hacer valer su posición, he aprendido a ser flexible, nada me perturba, pero hay mucha tristeza en su manera de envejecer: hoy ella, su hermana trabaja para él, está muy desmejorada, ni siquiera tiene una posición social ventajosa, mínimamente ventajosa, el trabajo es una fraternal caridad, molesta y necesaria: tabaco rubio, cafés, pelo teñido y estropajoso, ropa británica, el estilo country house que tanto la favorecía, su delgadez y sus gestos simulan 19 años, pero tiene, al menos, 42, lo cual no es poco ridículo: actuar así y por comparación se ve desvelada su ridiculez
- no-cerveza, no-ebriedad, no-poesía
- ¿fiesta, sala ... presentación, viernes, licores, vino, comida, tabaco
- Aspecto y reconstrucción, detalle y malentendido, encierro y pasión, amor, lujuria, sexo, compromiso / libertad de obra, desnudez íntima, con cariño y lentitud, en el final de la noche se aparece la bruja cambiante: guapa, con ojos profundos, el pelo desordenado en caracolas y brillos, botas de tacón, medias negras que dejan ver el comienzo del muslo: tan blanco, camiseta, camisa negra, se ven los hombros que apenas cubren la chaqueta de cuero [5, 3, 7 o 6, 4,5, 9,12, carece de importancia y el asimétrico gabán, por caída y prestancia]
- exposición y reconocimiento, saludo e invitación
- a./ esbozo b./ dibujo: todos los dibujos y todos los desocupados de la ciudad son los que me interesan.
28.9.08
f
... vive en el quinto infierno...
El coche es un A3 del año 2000. Gris plata. No quiere subir, ella le dice que no sea tonto. Llama a Verónica, que es mulata y brasileña. Hay alguien al volante, pero no se puede distinguir su rostro. Llega Verónica y ambas se acomodan en los asientos traseros. Termina por subir. Pantalones blancos, jersey blanco y botas de un verde muy oscuro, botas de trekking. Rubio teñido, alopecia y gomina. Run away home. No quiere subir al coche, pero finalmente sube.
Cuando tenía 17 años se escapó de casa, se enroló en una feria y estuvo vagando por el Norte durante dos años, cuando cumplió 19 se alistó en el ejercito, como voluntario. Le queda el tatuaje de la Brigada Paracaidista en el antebrazo. Un zarcillo, un piercing en la ceja derecha. Una bola azul esmeralda de acero. Como una oxidación. El coche era discreto, un BHD, limpio, reluciente, sin pegatinas, sin alerones, sin cristales tintados. No era su coche y no quería subir, pero tenía que subir. El conductor le dio dos palmadas en el muslo, maniobró y se deslizó lentamente por la avenida, hasta que se incorporaron a la autopista.
Penetraban en el túnel, subían la cuesta, giraban hacia el puente. Atrás quedaba la ciudad. Aspiró y la música no hacía sino ponerle más nervioso. Un conjunto de accesorios se esparcían por el salpicadero. El teléfono, la cámara, un ove, llaves, dos mecheros y unos dados de póquer. También había un libro, una novela barata que regalaban con algún periódico, tres euros con noventa a mayores. El sol del medio día le resultaba muy fuerte y había perdido sus gafas de sol.
Las gafas estaban sobre la cisterna, en el retrete de chicas. Allí seguían mientras entraban en Portugal. Un día claro, la vigilia, el sueño, el equívoco entre los días y las noches, las noches y los días. ¿Fumar, sólo por calmar la ansiedad, para jugar con el cigarrillo, con el humo, con la ceniza?
21.9.08
gazelle
Gacela: sus torres zoomórficas y contundentes, el cristal y el metal, el hilo, la catenaria, el trazado del tendido de alta tensión divide el bosque en dos partes. El bosque es oscuro o verde, profundo y húmedo, ni es lluvia ni es niebla y es ambas cosas a un tiempo. Los abrigos, las bufandas y el manto de hojas secas, los caminos cerrados, las casillas abandonadas, los pastores ya no vienen por aquí desde que abrieron la carretera por la vega, las silvas y los helechos ocultan las ruinas, una piedra musgosa asoma, como un informalismo imprevisto, la exactitud de la naturaleza. Apenas un susurro, un pájaro, quizá otro animal y el viento mece los hilos del tendido. S. Ej. [otoño, 1991]

