31.1.09

low

  1. Led Zeppeling,
  2. The Cardigans.
  3. Massive Attack
  4. Sr. Chinarro
  5. Belle and Sebastian.
Era capaz de enlazar con todo, era una pasmosa fluidez natural. También sucedía lo mismo con su manera de hablar, cadencias, acentos y voleteretas más o menos conceptuales. Siempre creíamos que ensayaba con tesón, que todo aquello no era producto de la casualidad.
Esas cosas que vienen y van, sin detenerse en nada, todo estaba  cargado de una evasiva cháchara previsible y absurda, lo que le venía a la cabeza, sin un segundo de reflexión, una caótica acumulación de tópicos, ocurrencias, escatología, erotismo de revista femenina en la consulta del dentista, aromas de coñac francés, de anís y pastas de coco, citas y versos robados e improvisados, un latinajo y un galicismo, un anglicismo y una palabra en portugués cazada en un viaje, en una taberna, al calor de licores espesos, oscuros y la resaca lenta e implacable, donde la asaltó una lúcida imaginería de brujas y desencuentros, que nunca regrese. Así discurría la noche, el día y la tarde.

no era una casualidad, ni una previsión de cultura, ni imágenes pop, sin ganas de escribir y escribir por el placer de sentir la conexión entre el teclado y la cabeza, las palabras y los dedos. Belle and Sebastian, qué me podía dar a mí esa música para chicas, me dijo. Yo no  respondía a sus afirmaciones, porque me interesaba su desconcierto, la ausencia de puertos y refugios.